¿Qué es la próstata?
La próstata es una pequeña glándula ubicada cerca del cuello de la vejiga urinaria en los perros machos. La uretra (el conducto que transporta la orina desde la vejiga hacia el exterior del cuerpo) pasa por la próstata poco después de salir de la vejiga. La función de la próstata es producir algunos de los fluidos presentes en el semen.
¿Cuáles son los signos clínicos de la enfermedad prostática en perros?
El agrandamiento de la próstata es común en la mayoría de las enfermedades prostáticas. Dado que la uretra atraviesa la próstata, el agrandamiento de esta glándula la comprime, lo que puede dificultar y hacer incómoda la micción. Si bien la obstrucción uretral completa rara vez ocurre con problemas prostáticos, un perro afectado tardará mucho tiempo en orinar y, a menudo, solo producirá un chorro de orina débil.
Si la próstata está muy agrandada, el colon, situado justo encima de ella, también puede comprimirse, dificultando la defecación. Los perros con agrandamiento de próstata suelen tener antecedentes de esfuerzo al defecar u orinar. La presencia de sangre en la orina puede observarse en casos de enfermedad prostática, pero también en otras afecciones.
Si la próstata duele debido a un proceso patológico, los perros afectados también pueden mostrar signos de dolor abdominal o incluso renuencia a moverse o caminar.
¿Qué enfermedades pueden afectar la próstata de un perro?
Existen diversas enfermedades que pueden afectar la próstata en los perros.
Hiperplasia prostática benigna (HPB). La HPB es un agrandamiento no canceroso de la glándula prostática. Está asociada con la hormona sexual masculina testosterona y es la enfermedad más común de la próstata.
Metaplasia escamosa. Este agrandamiento benigno de la próstata se produce por un exceso de la hormona estrógeno en perros machos. El tumor testicular productor de estrógeno, denominado tumor de células de Sertoli, es el tipo más común de tumor productor de estrógeno que causa metaplasia escamosa.
Hiperplasia química. Esta afección suele ser secundaria a la hiperplasia prostática benigna (HPB) oa la metaplasia escamosa. Se produce por la obstrucción de los conductos que transportan las secreciones prostáticas a la uretra. Esta condición provoca la formación de numerosas cavidades llenas de líquido en la próstata.
Quistes paraprostáticos. Estos quistes llenos de líquido se desarrollan junto a la próstata. Son restos anormales de tejido del desarrollo embrionario (antes del nacimiento del cachorro). Los quistes comienzan a desarrollarse poco después del nacimiento, pero a menudo no causan problemas hasta que el perro tiene varios años.
Infección bacteriana. Las bacterias pueden entrar e infectar la próstata ascendiendo por la uretra desde la vejiga o descendiendo por el uréter desde una infección originada en los riñones. Una infección bacteriana suele estar asociada a una anomalía preexistente de la próstata, como la hiperplasia prostática benigna (HPB).
Absceso prostático. Un absceso es una forma más grave de infección bacteriana. Si los conductos que drenan la próstata se obstruyen, las bacterias quedan atrapadas en ella y forman un foco de infección encapsulado conocido como absceso. Los abscesos prostáticos pueden ser difíciles de tratar, ya que muchos antibióticos no pueden penetrar en la próstata.
Cáncer de próstata. Esta enfermedad es poco frecuente en los perros. Puede estar asociado con hormonas de los testículos, las glándulas suprarrenales o la hipófisis, o puede surgir sin ninguna relación hormonal.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad prostática en los perros?
El primer paso para el diagnóstico es determinar si la próstata está agrandada. Para ello, el veterinario intentará palparla a través de la pared abdominal o durante un examen rectal. Es posible que se requieran radiografías o una ecografía para diagnosticar el agrandamiento de la próstata.
Otras pruebas para determinar la causa exacta de la afección de un paciente pueden incluir:
- Cultivo de la orina del perro para determinar si existe una infección bacteriana.
- Examen microscópico de las células en la orina.
- Examen microscópico de las células en el líquido prostático o en la próstata.
- Hemograma completo (CBC) para detectar detección o infección sistémica y un panel bioquímico para detectar anomalías en otros sistemas orgánicos.
- Análisis de sangre para la arginina esterasa prostática específica canina (CPSE), que es un indicador de la secreción prostática y puede ser útil para detectar la hiperplasia prostática benigna (HPB).
Las muestras de líquido prostático se obtienen introduciendo un catéter uretral hasta la próstata y masajeándola para extraer el líquido. Las muestras de células prostáticas se obtienen frecuentemente mediante punción aspirativa con aguja fina (PAAF). La PAAF consiste en extraer una muestra de células directamente de la próstata con una aguja pequeña y una jeringa, y luego colocarla en un portaobjetos para su examen por un patólogo veterinario. En algunos casos, los resultados de la PAAF pueden no ser del todo concluyentes y puede ser necesaria una biopsia (extirpación quirúrgica de una muestra de tejido).
¿Cómo se trata la enfermedad de la próstata?
El tratamiento depende del diagnóstico y del tipo de enfermedad que afecta a su perro.
- Los quistes paraprostáticos y los abscesos prostáticos requieren cirugía para su drenaje y extirpación.
- Las enfermedades asociadas con niveles hormonales excesivos (hiperplasia prostática benigna, metaplasia escamosa e hiperplasia química) generalmente se tratan mediante la castración del perro. Tanto la testosterona como el estrógeno se producen en los testículos, por lo que la castración suele ser un tratamiento eficaz. La próstata recuperará su tamaño normal al cabo de un mes de la cirugía. Ciertos medicamentos o tratamientos hormonales, como la finasterida (Proscar®, Propecia®) y el acetato de megestrol (Ovaban®, Megace®), pueden utilizarse para tratar afecciones prostáticas específicas.
- Las enfermedades que implican infecciones bacterianas primarias o secundarias se tratan con una terapia antibiótica intensiva y prolongada. A los antibióticos les resulta difícil penetrar la glándula prostática, por lo que generalmente es necesario continuar el tratamiento durante varias semanas o meses. Entre los antibióticos que pueden penetrar la próstata se incluyen la enrofloxacina (Baytril®), la eritromicina (Gallimycin®, Erythro®), la clindamicina (Antirobe®, Cleocin®), la ciprofloxacina (Cipro®), el cloranfenicol (Chloromycetin®, Viceton®) y las trimetoprima-sulfonamidas (Bactrim®, Septra®), cada una con sus propias ventajas y desventajas. Dado que las infecciones prostáticas suelen ser secundarias a otra enfermedad, el tratamiento de la infección prostática es solo una parte del tratamiento integral necesario.
- El cáncer de próstata primario en perros no suele responder bien a los tratamientos disponibles actualmente. Si el tumor prostático se asocia a un exceso de hormonas, la castración puede ser beneficiosa. La radioterapia dirigida puede ser una opción, y algunos fármacos quimioterapéuticos pueden ser útiles según el tipo de tumor. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el piroxicam (Feldene®) o el meloxicam (Metacam®), pueden prolongar la esperanza de vida del perro. Sin embargo, los pronósticos del cáncer de próstata suelen ser desfavorables.
El tratamiento complementario puede incluir antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y ablandadores de heces o laxantes para prevenir el estreñimiento. Su veterinario le aconsejará sobre las opciones de tratamiento más adecuadas para la condición de su perro.
NOTA: Este contenido fue traducido de su versión original en inglés utilizando una herramienta de traducción basada en navegador. Está pendiente una revisión completa del idioma y es posible que haya inconsistencias menores o errores de redacción.
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