¿Qué es la piómetra?
La piómetra es una infección grave y potencialmente mortal del útero que requiere un tratamiento rápido y agresivo. Se desarrolla debido a los cambios hormonales normales que se producen tras el ciclo de celo de la perra.
¿Cómo se desarrolla la piómetra?
Se cree que los niveles elevados de progesterona influyen en el desarrollo de la piómetra, aunque este proceso aún no se comprende completamente. Tras el celo, los niveles de progesterona son más altos de lo normal para iniciar el engrosamiento del revestimiento uterino en preparación para el embarazo. Un nivel elevado y prolongado de progesterona puede provocar un engrosamiento anormal del revestimiento uterino y la formación de quistes en el útero.
El engrosamiento del revestimiento quístico secreta fluidos, creando un entorno ideal para las bacterias. Al mismo tiempo, los músculos del útero no pueden contraerse correctamente debido al engrosamiento de la pared uterina, por lo que el útero no puede expulsar fácilmente los fluidos o las bacterias acumuladas.
Normalmente, los glóbulos blancos del cuerpo atacan cualquier infección, pero durante el estro, el útero los mantiene fuera para que los espermatozoides puedan ingresar al tracto reproductivo de la hembra sin sufrir daños ni ser destruidos. La ausencia de glóbulos blancos puede permitir que la infección bacteriana se desarrolle sin obstáculos.
Los fármacos a base de progesterona pueden provocar cambios en el útero similares al ciclo estral. Además, los estrógenos o los estrógenos sintéticos potencian los efectos de la progesterona en el útero. Los fármacos que contienen tanto estrógeno como progesterona se utilizan para tratar ciertas afecciones del sistema reproductivo. Toda perra no esterilizada que reciba hormonas debe ser monitorizada cuidadosamente para detectar la posible aparición de piómetra.
¿Cómo entran las bacterias en el útero?
El cuello uterino es la puerta de entrada al útero. Generalmente está cerrado, pero durante el estro se relaja para permitir el paso de los espermatozoides. Cuando el cuello uterino está abierto o relajado, las bacterias que normalmente se encuentran en la vagina pueden entrar fácilmente al útero. Si la pared uterina está engrosada o presenta quistes, se crean las condiciones ideales para el crecimiento bacteriano.
¿Cuándo se produce la piómetra?
La piómetra puede presentarse en cualquier perra joven o de mediana edad sexualmente intacta, pero es más común en perras mayores. Tras muchos años de ciclos estrales sin gestación, la pared uterina sufre cambios que favorecen el desarrollo de esta enfermedad. Por lo general, la perra ha estado en celo en las últimas cuatro a seis semanas, pero la piómetra puede aparecer entre dos y dieciséis semanas después del último celo.
¿Cuáles son los signos clínicos de la piómetra?
Los signos clínicos de la piómetra dependen de si el cuello uterino permanece abierto o no.
Piómetra abierta: Si el cuello uterino está abierto, saldrá pus del útero a través de la vagina. Este pus puede observarse en la piel o el pelo debajo de la cola, o en la ropa de cama y los muebles donde la perra haya estado recientemente. En casos de piómetra abierta, pueden presentarse fiebre, letargo, anorexia y depresión.
Piómetra cerrada: Si el cuello uterino está cerrado, la secreción no puede drenar al exterior, por lo que se acumula en el útero, causando distensión abdominal (vientre hinchado). Las bacterias liberan toxinas que se absorben en la circulación. Las perras con piómetra cerrada se enferman gravemente con mucha rapidez. Presentan anorexia (no comen), letargo y depresión. También pueden presentar vómitos o diarrea.
Tanto en la piómetra abierta como en la cerrada, las toxinas liberadas por las bacterias afectan la capacidad del riñón para retener líquidos. Esto provoca un aumento en la producción de orina y que el perra beba grandes cantidades de agua para compensar.
¿Cómo se diagnostica la piómetra?
En las primeras etapas de la piómetra, las perras pueden presentar solo una pequeña cantidad de flujo vaginal y no mostrar otros síntomas. Sin embargo, la mayoría de las perras son diagnosticadas en etapas avanzadas de la enfermedad. Cualquier perra muy enferma que beba mucha agua y no esté esterilizada debe ser sospechosa de tener piómetra, especialmente si presenta flujo vaginal o un abdomen doloroso e hinchado.
Su veterinario utilizará una combinación de pruebas para realizar el diagnóstico:
Los análisis de sangre suelen mostrar una elevación importante del recuento de glóbulos blancos. También pueden observarse otros cambios, pero estos no son específicos de la piometra y pueden presentarse en otras infecciones graves (por ejemplo, niveles elevados de globulinas, una proteína frecuentemente asociada al sistema inmunitario).
Los análisis de orina pueden mostrar que la orina está más diluida de lo normal, lo cual puede ocurrir debido a los efectos tóxicos de las bacterias en los riñones.
Se pueden utilizar técnicas de imagen (rayos X o ecografía) para examinar el útero:
- Si el cuello uterino está cerrado, las radiografías (rayos X) del abdomen suelen mostrar un útero agrandado.
- Si el cuello uterino está abierto, es posible que el útero no parezca agrandado en las radiografías.
- La ecografía puede ayudar a identificar un útero agrandado y lleno de líquido, y a distinguirlo de un embarazo normal.
¿Cómo se trata la piómetra?
El tratamiento de elección para la piómetra consiste en la extirpación quirúrgica del útero y los ovarios mediante ovariohisterectomía (esterilización). Sin embargo, la cirugía de piómetra es más compleja que una esterilización rutinaria, ya que el útero es mucho más grande y frágil. Las perras diagnosticadas en la etapa temprana de la enfermedad son buenas candidatas para la cirugía. Las perras diagnosticadas en etapas avanzadas de la enfermedad tienen mayor riesgo de complicaciones anestésicas y muerte, y requieren tratamiento para la sepsis/peritonitis después de la cirugía. Se requiere la administración de líquidos intravenosos para estabilizar a la perra antes y después de la cirugía.
La mayoría de los perras requieren fluidoterapia intravenosa antes y después de la cirugía para estabilizarse. También se les administran antibióticos, generalmente comenzando antes de la cirugía y continuando durante dos semanas después.
Quiero reproducir a mi perra en el futuro. ¿Existe alguna alternativa a la cirugía?
Para la mayoría de las perras con piómetra, la cirugía (esterilización) es el tratamiento más seguro y eficaz, y se recomienda encarecidamente. Si bien se puede considerar un tratamiento médico para la piómetra, esta opción es menos fiable y conlleva riesgos considerables y posibles complicaciones a largo plazo.
El tratamiento médico para la piómetra utiliza prostaglandinas. Las prostaglandinas son hormonas que disminuyen los niveles de progesterona en la sangre, dilatan el cuello uterino y provocan contracciones uterinas para expulsar bacterias y pus. El tratamiento no siempre es eficaz y presenta algunas limitaciones importantes.
- Efectos secundarios: Los perras suelen sentirse bastante mal después del tratamiento. Los efectos secundarios pueden incluir inquietud, jadeo, vómitos, diarrea, salivación y dolor abdominal. Estos síntomas suelen comenzar unos 15 minutos después de la administración y pueden durar algunas horas, aunque tienden a disminuir con dosis repetidas.
- Tarda en hacer efecto: Se necesitan aproximadamente 48 horas para que se observe una mejoría clínica, por lo que no es una buena opción para perras gravemente enfermos que necesitan atención inmediata.
- Riesgo de rotura uterina: Al contraerse el útero, existe el riesgo de que se desgarre (rompa) y se filtre una infección a la cavidad abdominal, lo que puede provocar una afección potencialmente mortal conocida como peritonitis. Este riesgo es mayor si el cuello uterino está cerrado.
- Alta probabilidad de recurrencia: Incluso si el tratamiento es exitoso, el útero sigue siendo anormal, por lo que la piómetra suele reaparecer y la fertilidad futura se verá comprometida.
Su veterinario le ayudará a decidir el mejor tratamiento en función de las necesidades de su perra.
¿Qué ocurre si la piómetra no se trata?
Si la piómetra no se trata rápidamente con cirugía o prostaglandinas, los efectos tóxicos de la bacteria pueden ser fatales en muchos casos. Si el cuello uterino está cerrado, el útero puede romperse, liberando la infección en la cavidad abdominal, lo cual resulta fatal. La piómetra es una afección médica grave que requiere tratamiento inmediato.
NOTA: Este contenido fue traducido de su versión original en inglés utilizando una herramienta de traducción basada en navegador. Está pendiente una revisión completa del idioma y es posible que haya inconsistencias menores o errores de redacción.
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