Tiña en gatos

Joshua R. Saldaña, DVM; Malcolm Weir, DVM, MSc, MPH; Ryan Llera, BSc, DVM; Ernest Ward, DVM; Actualizado por Amy Panning, DVM

¿Qué es la tiña?

La tiña es el nombre común que se le da a una infección fúngica de la piel, el cabello y las uñas. Esta infección puede afectar a humanos y a todas las especies de animales domésticos. Su nombre proviene de la apariencia clásica de un anillo rojo, redondo y elevado que delimita las lesiones inflamatorias en las personas infectadas. Sin embargo, el nombre común de tiña puede resultar engañoso, ya que no se trata de una infección causada por un gusano, y las zonas afectadas no siempre tienen forma de anillo.

Los organismos que causan la tiña pertenecen a un grupo especializado de hongos conocidos como dermatofitos, por lo que el nombre médico de esta enfermedad es dermatofitosis. Algunos tipos de dermatofitos son específicos de especie, lo que significa que solo infectan a una especie, mientras que otros pueden transmitirse entre diferentes especies de animales o de animales a humanos.

¿Cómo se transmite la tiña?

La tiña es contagiosa y se transmite por contacto directo con el hongo. Puede contagiarse por contacto directo con un animal o persona infectada, o al tocar objetos y superficies contaminadas. Las esporas del hongo pueden permanecer latentes hasta 18 meses en peines, cepillos, comederos, muebles, ropa de cama, alfombras u otras superficies ambientales. El contacto con el hongo de la tiña no siempre produce una infección. El grado de contaminación ambiental es un factor importante en el desarrollo de la infección, al igual que la edad del animal expuesto.

¿Qué aspecto tiene la tiña?

La tiña puede ser difícil de detectar en gatos, ya que las lesiones pueden ser muy leves o incluso imperceptibles. Los hongos que causan la tiña se alimentan de la proteína que forma las capas externas de la piel, el pelo y las uñas. Una descamación con aspecto de ceniza de cigarrillo en la profundidad del pelaje puede ser el único indicador visible de la infección.

Algunos gatos pueden presentar zonas redondas y engrosadas de piel con pérdida de pelo. La alopecia (pérdida de pelo) se produce cuando las esporas infectan el tallo del pelo, lo que provoca una mayor fragilidad en los pelos infectados. En los gatos, estas lesiones suelen aparecer en la piel de la cabeza, el pecho, las patas delanteras y a lo largo del lomo. Ocasionalmente, también puede producirse una infección en las uñas. Las uñas se vuelven ásperas y con hoyuelos, desarrollan una base escamosa y, con el tiempo, pueden deformarse.

La tiña a veces puede causar una enfermedad más generalizada que afecta una zona mucho mayor del cuerpo, manifestándose a menudo como parches de pérdida de pelo. Algunos gatos, especialmente los de razas de pelo largo, pueden tener tiña sin presentar síntomas ni pérdida de pelo, y aun así pueden contagiar a otros animales o personas.

¿Cómo se diagnostica una infección por tiña?

La forma más precisa de diagnosticar la tiña en gatos es mediante el cultivo del hongo en un laboratorio. Para ello, se toman muestras de pelo y raspados de piel del gato. Un cultivo positivo a veces se confirma en un par de días, pero en algunos casos, las esporas del hongo pueden tardar en crecer y los resultados del cultivo pueden demorarse hasta tres semanas.

Por este motivo, se recomienda realizar una prueba PCR (que detecta el ADN de los hongos), ya que es más rápida. Sin embargo, este método puede arrojar falsos positivos y no identificar la especie del hongo, lo cual puede ser importante para determinar el origen de la infección o el riesgo de contagio en humanos.

Si su veterinario sospecha de tiña, puede examinar la piel y el pelaje en una habitación oscura bajo una lámpara ultravioleta especial llamada lámpara de Wood. Algunos casos de tiña presentan una fluorescencia amarillo-verdosa bajo esta lámpara. Sin embargo, no todos los casos muestran una fluorescencia clara y algunas especies de dermatofitos no fluorescen bajo la lámpara de Wood, por lo que podrían ser necesarias pruebas diagnósticas adicionales para confirmar la presencia del hongo causante de la tiña.

Existen numerosas causas de caída del pelo en los gatos. Antes de diagnosticar tiña, su veterinario podría recomendar pruebas adicionales para descartar otras posibles causas.

¿Cómo se trata la tiña en los gatos?

El tratamiento más común para la tiña en gatos consiste en una combinación de terapia tópica (aplicación de cremas, ungüentos o champús) y terapia oral sistémica (administración de antifúngicos por vía oral). Para que el tratamiento sea efectivo, es fundamental eliminar toda contaminación ambiental. Se realizarán cultivos de tiña periódicamente después de iniciar el tratamiento para determinar si su mascota aún está infectada. NO interrumpa el tratamiento a menos que su veterinario se lo indique. Interrumpir el tratamiento prematuramente puede provocar una recaída.

Si hay otras mascotas en casa, intente separar a los animales infectados de los que no lo están y trate solo a los infectados. En algunos casos, puede ser preferible tratar a todas las mascotas. Su veterinario le aconsejará sobre el mejor tratamiento para su caso particular.

Tratamiento tópico

En ocasiones, se utiliza terapia tópica sola para tratar la tiña, pero lo más común es combinarla con medicación oral. Existen diversas cremas y ungüentos que contienen miconazol (Micaved®), terbinafina (Lamisil®) o clotrimazol (Otomax®, Otibiotic®) para aplicar en las zonas afectadas de la piel por la tiña. Con frecuencia, estas cremas y ungüentos se utilizan junto con un champú a base de clorhexidina y miconazol, además de baños de azufre y cal que pueden aplicarse dos veces por semana. El tratamiento tópico suele ser necesario durante varias semanas o incluso meses.

Si solo una o dos zonas están afectadas, puede bastar con afeitar el pelo en áreas pequeñas. Si la enfermedad está más generalizada o si su gato es de pelo largo, su veterinario podría recomendarle raparle todo el pelo. Es fundamental utilizar únicamente los productos que le haya recetado o recomendado su veterinario.

Después de bañar o tratar a su gato, asegúrese de lavarse las manos y desinfectar cualquier superficie con la que su gato haya estado en contacto utilizando una solución diluida de lejía.

Tratamiento oral

En la mayoría de los casos de tiña, el tratamiento eficaz requiere la administración de un antifúngico oral. Los fármacos más utilizados para este fin son el itraconazol (Itrafungol®, Sporanox®) y la terbinafina (Lamisil®). La respuesta al tratamiento es variable y, si se interrumpe prematuramente, la enfermedad puede reaparecer. El tratamiento suele durar un mínimo de seis semanas, pero en algunos casos es necesario prolongarlo.

Limpieza ambiental

Los pelos infectados contienen numerosas esporas microscópicas de hongos que pueden dispersarse en el ambiente. Otros animales y las personas pueden infectarse por contacto directo con un gato infectado o por contacto con las esporas de hongos en un ambiente contaminado. Es importante minimizar el contacto directo con un gato infectado y mantener el ambiente lo más libre de esporas posible. Conviene limitar el acceso del gato a las habitaciones de la casa que sean fáciles de limpiar.

Puedes ayudar a reducir la contaminación ambiental recortando el pelo de tu gato (a menos de 2 cm o 1 pulgada) y desechándolo con cuidado, además de aplicar un tratamiento antimicótico tópico en las zonas afectadas de la piel. Usa una máquina de cortar pelo, no tijeras, para evitar cortarle la piel a tu gato. Es importante retirar el pelo de las mascotas del suelo o los muebles, ya que puede estar contaminado con esporas de hongos. Generalmente, no se recomienda el servicio de corte de pelo en una clínica veterinaria debido al riesgo de contagio a otras mascotas.

La contaminación ambiental se puede minimizar limpiando a fondo con una mopa húmeda o aspirando todas las habitaciones o áreas a las que tenga acceso su gato; esto debe hacerse a diario. Las esporas de hongos se pueden eliminar con una solución de lejía y agua: una pinta de lejía (500 ml) en un galón de agua (4 litros).

Aunque la tiña es autolimitada (se resuelve por sí sola) en muchos gatos, el tratamiento de la enfermedad siempre es necesario para minimizar el riesgo de propagación de la infección a los humanos, especialmente a los niños y otras mascotas.

¿Cuánto tiempo será contagioso mi gato?

Las mascotas infectadas siguen siendo contagiosas durante aproximadamente tres semanas si se utiliza un tratamiento intensivo. La tiña durará más tiempo y seguirá siendo contagiosa durante más tiempo si solo se toman medidas mínimas o si no se sigue el tratamiento prescrito. Se recomienda minimizar el contacto de su gato con otras mascotas y miembros de la familia durante este tiempo. Dos cultivos de hongos negativos consecutivos indicarán que el tratamiento de su gato ha sido exitoso.

¿Se recuperará mi gato de la tiña?

La mayoría de los gatos, con el tratamiento adecuado, se recuperan de la tiña. Los síntomas pueden reaparecer si se interrumpe el tratamiento demasiado pronto, si este no es lo suficientemente agresivo (por ejemplo, si solo se usó un tratamiento tópico) o si el gato padece alguna enfermedad subyacente que debilita su sistema inmunitario. En ocasiones, a pesar del tratamiento adecuado, la infección persiste. En este caso, el veterinario podría probar otros antifúngicos.

¿Qué riesgo supone para los seres humanos?

La tiña se transmite fácilmente a los humanos, sobre todo a los niños, por lo que es importante tomar las medidas necesarias para minimizar la exposición al hongo mientras el gato recibe tratamiento. La tiña tiene mayor probabilidad de transmitirse a personas con un sistema inmunitario debilitado. Busque atención médica de inmediato si algún miembro de la familia presenta lesiones en la piel, especialmente pequeñas zonas de piel engrosada y enrojecida, con bordes escamosos y elevados.

La tiña en humanos generalmente responde bien al tratamiento. Sin embargo, el hongo que la causa puede permanecer infeccioso hasta por 18 meses en el ambiente, y puede producirse una reinfección. Es importante usar guantes al manipular animales infectados y lavarse bien las manos después.

NOTA: Este contenido fue traducido de su versión original en inglés utilizando una herramienta de traducción basada en navegador. Está pendiente una revisión completa del idioma y es posible que haya inconsistencias menores o errores de redacción.

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