¿Qué es la tiña?
La tiña es el nombre común que se le da a una infección fúngica de la piel, el cabello y las uñas. Esta infección puede afectar a humanos y a todas las especies de animales domésticos. Su nombre proviene de la apariencia clásica de un anillo rojo, redondo y elevado que delimita las lesiones inflamatorias en las personas infectadas. Sin embargo, el nombre común de tiña puede resultar engañoso, ya que no se trata de una infección causada por un gusano, y las zonas afectadas no siempre tienen forma de anillo.
Los organismos que causan la tiña pertenecen a un grupo especializado conocido como dermatofitos, por lo que el nombre médico de esta enfermedad es dermatofitosis. Algunos tipos de dermatofitos son específicos de especie, lo que significa que solo infectan a una especie, mientras que otros pueden transmitirse entre diferentes especies de animales o de animales a humanos.
¿Cómo se transmite la tiña?
La tiña es contagiosa y se transmite por contacto directo con el hongo. Puede contagiarse por contacto directo con un animal o persona infectada, o al tocar objetos o superficies contaminadas. Las esporas del hongo pueden permanecer latentes hasta 18 meses en peines, cepillos, comederos, muebles, ropa de cama, alfombras u otras superficies ambientales. El contacto con el hongo de la tiña no siempre produce una infección. El grado de contaminación ambiental es un factor importante en el desarrollo de la infección, al igual que la edad del animal expuesto.
¿Qué aspecto tiene la tiña?
En los perros, las lesiones de tiña suelen manifestarse como zonas de pérdida de pelo (alopecia) de forma aproximadamente circular. A medida que estas lesiones circulares aumentan de tamaño, la zona central cicatriza y el pelo puede empezar a crecer de nuevo en el centro de la lesión. Los tallos del pelo afectados son frágiles y se rompen con facilidad. Estas lesiones no suelen picar, pero a veces se inflaman y desarrollan una costra. En la mayoría de los casos, aparecen varias zonas afectadas repartidas por todo el cuerpo. Ocasionalmente, pueden producirse infecciones fúngicas en las uñas, que se vuelven ásperas, quebradizas y se rompen con facilidad.
Algunos perros pueden tener hongos causantes de tiña en el pelo o la piel sin presentar síntomas. Estos perros pueden contagiar la tiña a otros animales o personas aunque no tengan lesiones cutáneas visibles.
¿Cómo se diagnostica una infección por tiña?
La forma más precisa de diagnosticar la tiña en perros es mediante el cultivo del hongo en laboratorio. Para ello, se toman muestras de pelo y raspados de piel del animal. Un cultivo positivo a veces se confirma en un par de días, pero en algunos casos, las esporas del hongo pueden tardar en crecer y los resultados pueden demorarse hasta tres semanas. Por este motivo, se recomienda la prueba PCR (que detecta el ADN del hongo), ya que es más rápida. Sin embargo, este método puede arrojar falsos positivos y no identificar la especie del hongo, lo cual es importante para determinar el origen de la infección o el riesgo de contagio en humanos.
Si su veterinario sospecha de tiña, puede examinar la piel y el pelaje en una habitación oscura bajo una lámpara ultravioleta especial llamada lámpara de Wood. Algunos casos de tiña presentan una fluorescencia amarillo-verdosa bajo esta lámpara. Sin embargo, no todos los casos muestran una fluorescencia clara y algunas especies de dermatofitos no fluorescen bajo la lámpara de Wood, por lo que podrían ser necesarias pruebas diagnósticas adicionales para confirmar la presencia del hongo causante de la tiña.
Existen numerosas causas de caída del pelo en los perros. Antes de diagnosticar tiña, su veterinario podría recomendar pruebas adicionales para descartar otras posibles causas.
¿Cómo se trata la tiña en los perros?
El tratamiento más común para la tiña en perros consiste en una combinación de terapia tópica (aplicación de cremas, ungüentos o champús) y terapia sistémica (administración de antifúngicos por vía oral). Para que el tratamiento sea efectivo, es fundamental eliminar toda contaminación ambiental. Se realizarán cultivos de tiña periódicamente después de iniciar el tratamiento para determinar si su mascota aún está infectada. NO interrumpa el tratamiento a menos que su veterinario se lo indique. Interrumpir el tratamiento prematuramente puede provocar una recaída.
Si hay otras mascotas en casa, intente separar a los animales infectados de los que no lo están y trate solo a los infectados. En algunos casos, puede ser preferible tratar a todas las mascotas. Su veterinario le aconsejará sobre el mejor tratamiento para su caso particular.
Tratamiento tópico
En ocasiones, se utiliza terapia tópica sola para tratar la tiña, pero lo más común es combinarla con medicación oral. Existen diversas cremas y ungüentos que contienen miconazol (Micaved®), terbinafina (Lamisil®) o clotrimazol (Otomax® u Otibiotic®) para aplicar en las zonas afectadas por la tiña. Con frecuencia, estas cremas y ungüentos se utilizan junto con un champú a base de clorhexidina y miconazol, además de baños de azufre y cal que pueden aplicarse dos veces por semana. El tratamiento tópico suele ser necesario durante varias semanas o incluso meses.
Si solo una o dos zonas están afectadas, puede bastar con afeitar el pelo en áreas pequeñas. Si la enfermedad está más generalizada, su veterinario podría recomendarle rapar todo el pelo de su perro. Es fundamental utilizar únicamente los productos que le haya recetado o recomendado su veterinario.
Después de bañar o tratar a su perro, asegúrese de lavarse las manos y desinfectar cualquier superficie con la que su perro haya estado en contacto utilizando una solución diluida de lejía.
Tratamiento oral
En la mayoría de los casos de tiña, el tratamiento eficaz requiere la administración de un antifúngico oral. Los fármacos más utilizados para este fin son el itraconazol (Itrafungol®, Sporanox®) y la terbinafina (Lamisil®), ya que presentan menos efectos secundarios. También se puede utilizar la griseofulvina (Fulvicin®, Gris-Peg®), aunque conlleva un mayor riesgo de efectos secundarios. La respuesta al tratamiento es variable y, si se interrumpe prematuramente, la enfermedad puede reaparecer. El tratamiento suele durar un mínimo de seis semanas, pero en algunos casos es necesario prolongarlo considerablemente.
Limpieza ambiental
Los pelos infectados contienen numerosas esporas microscópicas de hongos que pueden dispersarse en el ambiente. Otros animales y las personas pueden infectarse por contacto directo con un perro infectado o por contacto con las esporas de hongos en un ambiente contaminado. Es importante minimizar el contacto directo con un perro infectado y mantener el ambiente lo más libre de esporas posible. Conviene limitar el acceso del perro a las habitaciones de la casa que sean fáciles de limpiar.
Puedes ayudar a reducir la contaminación ambiental recortando el pelo de tu perro y desechándolo con cuidado, además de aplicar un tratamiento antimicótico tópico en la piel afectada. Usa una máquina de cortar pelo, no tijeras, para evitar cortarle la piel. Retira cualquier pelo de mascota del suelo o los muebles, ya que podría estar contaminado con esporas de hongos.
Para minimizar aún más la contaminación ambiental, aspire y trapee a fondo todas las habitaciones o áreas a las que tenga acceso su perro; esto debe hacerse diariamente. Las esporas de hongos pueden eliminarse con una solución de lejía y agua: 500 ml de lejía en 4 litros de agua. Si bien la tiña suele ser autolimitada (desaparece por sí sola) en muchos perros, siempre es necesario tratarla para minimizar el riesgo de contagio a las personas, especialmente a los niños y otras mascotas.
¿Cuánto tiempo será contagioso mi perro?
Las mascotas infectadas siguen siendo contagiosas durante aproximadamente tres semanas si se utiliza un tratamiento intensivo. La tiña durará más tiempo y seguirá siendo contagiosa durante más tiempo si solo se toman medidas mínimas o si no se sigue el tratamiento prescrito. Se recomienda minimizar el contacto de su perro con otras mascotas y miembros de la familia durante este tiempo. Dos cultivos de hongos negativos consecutivos indicarán que el tratamiento de su perro ha sido exitoso.
¿Se recuperará mi perro de la tiña?
La mayoría de los perros, con el tratamiento adecuado, se recuperan de la tiña. Los síntomas pueden reaparecer si se interrumpe el tratamiento demasiado pronto, si este no es lo suficientemente agresivo (por ejemplo, si solo se usó un tratamiento tópico) o si el perro padece alguna enfermedad subyacente que debilita su sistema inmunitario. En ocasiones, a pesar del tratamiento adecuado, la infección persiste. En este caso, el veterinario podría probar otros antifúngicos.
¿Qué riesgo supone para los seres humanos?
La tiña se transmite fácilmente a los humanos, sobre todo a los niños pequeños, por lo que es importante tomar las medidas necesarias para minimizar la exposición al hongo mientras el perro recibe tratamiento. La tiña tiene mayor probabilidad de transmitirse a personas con un sistema inmunitario debilitado. Si algún miembro de la familia presenta lesiones cutáneas, especialmente pequeñas zonas de piel engrosada y enrojecida con bordes escamosos, busque atención médica de inmediato.
La tiña en humanos generalmente responde bien al tratamiento. Sin embargo, el hongo que la causa puede permanecer infeccioso hasta por 18 meses en el ambiente, y puede producirse una reinfección. Es importante usar guantes al manipular animales infectados y lavarse bien las manos después.
NOTA: Este contenido fue traducido de su versión original en inglés utilizando una herramienta de traducción basada en navegador. Está pendiente una revisión completa del idioma y es posible que haya inconsistencias menores o errores de redacción.
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